Así son los 3 tipos de consumidores de la era post-Covid

La pandemia ha traído consigo una manera distinta de actuar, de socializar y de comprar en una tendencia que se mantendrá en el futuro próximo.

Por Jaime Álvarez, director general de Gourmet.

La irrupción de la pandemia provocada por el Covid-19 sin duda ha puesto patas arriba muchos aspectos de la sociedad tanto a nivel nacional como internacional. La reestructuración de planes de ocio y de negocio, la distancia social evitando las aglomeraciones, la instauración del teletrabajo o el refuerzo de la tendencia de la digitalización han sido solo algunas de las consecuencias de esta anómala situación que hemos vivido durante los últimos meses.

En el caso del sector de la alimentación y la distribución no ha sido distinto, pues además ha jugado un papel clave en todo momento, asegurando el correcto abastecimiento de la población e incidiendo en una manera de hacer las cosas que necesariamente pasa por aumentar las medidas de seguridad alimentaria y la prevención.

El hacer acopio de víveres al inicio de la pandemia, fruto del desconocimiento y el desconcierto que provocaba la nueva situación, dio lugar posteriormente a una racionalización y planificación en las compras y a una mayor utilización del comercio electrónico, que ha experimentado un importante crecimiento en este tiempo.

Desde Gourmet, como importante actor en el sector de la alimentación, hemos observado una redefinición del comportamiento de los consumidores después de este acontecimiento extraordinario que hemos vivido y en el contexto de las nuevas recomendaciones que se han extendido en esta “nueva normalidad”, que también establece de qué forma es mejor que socialicemos de una manera completamente segura para la salud pública.

En ese sentido, hemos advertido una serie de cambios en la manera de comprar y consumir que ha acabado con los hábitos instaurados desde hacía años en nuestro país. Este cambio de la manera de hacer las cosas en muchas de las facetas cotidianas se ha traducido, a nuestro parecer, en la creación de tres tipos de colectivos diferenciados.

Estos tres grupos de personas o consumidores se han ido definiendo así, además, por el modo que consideramos que nos ha afectado a todos la pandemia en los distintos ámbitos de nuestra vida como son el ámbito económico/laboral, una mayor sensibilidad por la proximidad o por los compromisos medioambientales. Para nosotros, el nuevo ecosistema del consumo en España obedece a estas tres grandes categorías:

  • El consumidor racional: es aquel que por razones económicas y/o laborales vigila el gasto de lo que consume. Es el que hemos bautizado con el término de “economista obligado”, pues se trata de un tipo de consumidor cuya decisión de compra está profundamente condicionada por las ofertas de producto y busca, casi por sistema, las marcas del distribuidor para llenar su cesta de la compra.
  • El consumidor emocional: ha visto y siente la importancia de “salir todos juntos de esta” y prioriza el ayudar con su compra a los productores y comercios locales. Tiene la voluntad de que el gasto “se quede en casa” contribuyendo a que el comercio más cercano subsista, bien sea el supermercado o la tienda del barrio pero que venda productos nacionales y producidos en España. Este tipo de consumidor preferirá apoyar a lo local, “lo de casa”, que comprar productos que vengan de fuera.
  • El consumidor social: antes de la pandemia provocada por el Covid-19 era un consumidor muy sensibilizado con el cuidado del medio ambiente. No obstante, en este nuevo contexto ha descubierto la importancia de la utilización del plástico para favorecer la seguridad sanitaria y frenar la transmisión del virus, es decir, lo ha “des-demonizado”. Eso sí, sin renunciar al hecho de que es vital tratarlo con responsabilidad y asegurar un correcto reciclaje, que es donde ha puesto el foco ahora mismo. Este tipo de consumidor entiende que se debe de utilizar elementos desechables como guantes, mascarillas o botes de gel limpiador de manos, pero va a exigir a las empresas que sean socialmente responsables para ganarse su confianza. En ese sentido, valoran que las compañías cuiden de la seguridad de sus trabajadores y que sean sensibles y exigentes con la seguridad alimentaria y la calidad de los procesos en el caso del sector agroalimentario.

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